Cuenta pública del Liceo Nacional de Llolleo destaca avances pedagódicos y desafíos para 2026

Rector Juan Carlos Orellana releva rol de la comunidad educativa en proceso de transformación institucional.

Gestión 2025 evidenció mejoras en aprendizaje, convivencia escolar e infraestructura educativa.

El rector del Liceo Nacional de Llolleo, Juan Carlos Orellana, encabezó la Cuenta Pública 2025 del establecimiento, instancia en la que destacó el carácter colectivo del proyecto educativo y la participación activa de toda la comunidad escolar, incluyendo al director ejecutivo de la Corporación Educacional del Litoral Central, Guillermo Casanova; el Consejo Escolar; el Centro de Estudiantes; el Centro de Padres; docentes, asistentes de la educación, estudiantes y sus familias. Durante su intervención, el directivo enfatizó que los avances alcanzados responden a un propósito compartido centrado en el aprendizaje y la formación integral de los estudiantes.

En su discurso, el rector valoró especialmente el compromiso del equipo directivo y de quienes integran la comunidad educativa, señalando que “no administramos un establecimiento, conducimos un proyecto educativo”, subrayando que el trabajo diario en las aulas, el esfuerzo de los estudiantes y la confianza de las familias han sido claves en el proceso de cambio cultural que impulsa el liceo. Asimismo, destacó el rol de los docentes y asistentes en la construcción de una cultura basada en altas expectativas, responsabilidad profesional y trabajo colaborativo.

Hitos de la Cuenta Pública 2025

De acuerdo con lo expuesto en la presentación, el establecimiento registró una matrícula efectiva de 905 estudiantes durante el año 2025, con una distribución de 68 alumnos en nivel parvulario, 560 en enseñanza básica y 277 en enseñanza media. Además, se evidenció una alta demanda de ingreso en prekínder, superando los 100 postulantes para un número limitado de cupos, lo que motivó la proyección de ampliar la oferta educativa para el proceso de admisión 2026.

El liceo estructuró su gestión en seis pilares estratégicos, centrados en la articulación pedagógica y la innovación. Entre las principales acciones destacan la implementación del método MATE en lenguaje, el desarrollo de rutinas innovadoras como yoga educativo, el fortalecimiento del fomento lector y la incorporación progresiva de herramientas tecnológicas, incluyendo el uso de inteligencia artificial en el trabajo docente.

En el ámbito pedagógico, se consolidaron metodologías activas como el aprendizaje basado en proyectos, la clase invertida y la gamificación. Asimismo, se reforzó el acompañamiento docente mediante observaciones de aula, registrándose que el 80% presenta un clima de confianza en el proceso educativo.

En relación con los resultados académicos, el establecimiento evidenció avances en niveles iniciales, especialmente en cuarto básico, posicionándose durante 2025 como el mejor establecimiento de la provincia en su grupo socioeconómico. No obstante, se reconoció una baja generalizada en los resultados a nivel país, atribuida a un aumento en las exigencias de las evaluaciones estandarizadas.

En convivencia escolar, se reportó una disminución significativa en los casos de violencia, junto con la implementación de un enfoque formativo orientado al desarrollo socioemocional. Destaca el plan de apoyo socioemocional, la realización de jornadas de cuidado comunitario y la reducción de denuncias ante la Superintendencia de Educación, todas resueltas sin observaciones.

En infraestructura, se concretaron mejoras en salas de clases, incluyendo renovación de mobiliario, calefacción y ventilación, alcanzando la intervención de 10 salas y la remodelación de 8 espacios adicionales, con estándares superiores a los tradicionales.

En materia financiera, el establecimiento ejecutó más de 2.000 millones de pesos en recursos provenientes de subvenciones, alcanzando una ejecución presupuestaria superior al 99%, lo que refleja el uso íntegro de los fondos en beneficio del proyecto educativo.

Entre los desafíos proyectados para 2026 se encuentran el fortalecimiento del vínculo con las familias, el aumento en el uso de plataformas digitales por parte de los apoderados, la consolidación de procesos de retroalimentación pedagógica y la mejora del impacto de las salidas pedagógicas en el aprendizaje de los estudiantes.